<< No es bueno que el hombre esté solo. >>
Se ha dicho.
Por eso te
necesito. Tengo hambre
de tus labios,
esos
tormentos adictivos,
tengo
sed de los pozos
negros
que son tus ojos,
anhelo
con tu pecho y tu
denso pelambre,
la lucha
insistente
de tus muslos
lentos, sudados,
tu vaho, el
calor
de tu deseo . . .
Porque no es
bueno






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